Las preocupaciones del hombre y padre ante el embarazo

En primer lugar aclaro que padre se es desde el momento de la concepción aunque haya hombres a los que nos pueda costar hacernos a la idea y conectar con nuestro primer hijo puesto que la concepción se gesta en la mujer y no la sentimos ni la vivimos como nuestras diosas (parejas), muy conectadas con la madre tierra de muchas maneras, pero en especial mediante este don, el de dar la vida. En el segundo hijo la situación es bien diferente y la conexión se genera mucho más rápida o inmediatamente tras la concepción.

Veamos cuáles son las principales preocupaciones del hombre y padre ante el embarazo y las consecuencias o situaciones que se pueden generar.

  1. Inicialmente: aceptar el embarazo como idea y los cambios que vienen

No resulta fácil para todos los hombres padres primerizos asumir que el embarazo se está gestando “REALMENTE” puesto que como he dicho se vive todo el proceso de manera muy diferente en el hombre y la mujer. A veces nos entra un tanto de incredulidad… “¿pero si pasan las semanas y la barriga apenas engorda?”. Las primeras patadas vinculan hasta al más incrédulo ;-D

La pérdida de libertad es otro tema que puede preocupar aunque pienso que nunca somos conscientes de lo que realmente está por venir. Siempre la expectativa es menor que la realidad que acontece y sobrepasa todas nuestras concepciones de lo que podría ser el posparto. Las implicaciones que conlleva: el sentirse desbordados como padres primerizos y con los posteriores hijos las atenciones y la división padre-primer hijo y madre-bebé (al no tener soportes en muchos casos por la pérdida de tribu en la que nos encontramos muchas parejas).

  1. ¿Irá todo bien?

La salud del bebé y la madre siempre es un tema que al hombre preocupa mucho, no solo a la mujer. También es vivido con ansiedad por parte del hombre. La variedad de pruebas médicas que se realizan durante el embarazo no dejarían tranquilos a la mayoría de los hombres aunque se duplicara su número, me atrevo a decir. De hecho muchas abuelas dicen aún a día de hoy a sus hijas frases como “un bebé es como un melón, hasta que no lo abres no sabes si está bueno”. Y aunque esta frase pueda sonar no muy fina es bien real para los hombres. No basta con comprobar que tu hijo está bien, voy más allá. Hasta que no se expulsa la placenta y la comadrona la ha revisado y ha dado su visto bueno yo, por lo menos creo, que no nos quedamos tranquilos del todo.

  1. No estar a la altura (pareja y padre)

A todo hombre, en su primer parto, le preocupa no estar a la altura en el acompañamiento de la díada (madre-hijo). No acompañar bien a la madre cuando atraviesa el dolor, no “entender” que está pasando, no saber cómo ayudar en una situación desconocida para él, etc. Ese no estar a la altura se palpa sobre todo en los hombres que entrando en los hospitales a los partos de sus primeros hijos sienten que, en un momento de desconcierto por la protocolización insana y el amor de muchos hombres ginecólogos a sus bisturíes, pueden acabar en la boca del lobo. En los segundos embarazos donde se buscan partos respetados (por malas experiencias en los primeros partos o no) los hombres dicen haberse sentido muy tranquilos al estar sus mujeres y sus hijos en manos de comadronas y doulas conscientes, amorosas y respetuosas. Los hombres que hemos tenido la oportunidad de vivir partos respetados en nuestros primeros hijos, cuando llegan los segundos estamos muy pero que muy tranquilos porque el recuerdo del primer hijo, EXPERIENCIA MARAVILLOSA, siempre que nos entra la inseguridad se evocan como cura milagrosa a la ansiedad automáticamente.

Pero en este cambio de consciencia que estamos viviendo en la actualidad ya hay muchos padres que, durante el embarazo, antes de irnos a dormir nos preguntamos ¿“he estado hoy a la altura con mi futuro hijo y mi pareja… los he acompañado, sostenido, amado, respetado… como se merecen”?. Y así, con la ayuda del mindfullness (por ejemplo), cada vez con más atención plena en el día a día, en el minuto a minuto de nuestras vidas, en el AHORA, vamos aprendiendo de cada situación para dar lo mejor de nosotros mismos a nuestras familias.

  1. Lo económico

Es sin duda el caballo de batalla para muchos hombres que vivimos en esta sociedad regida por la fórmula del dinero-deuda. Y tal y como estamos, creo que puede ser la preocupación máxima de la mayoría de los hombres para el futuro de sus hijos. Lo económico genera mucha ansiedad y requiere de mucho apoyo emocional y no aislarnos sino compartirlo con otros hombres, sentirnos escuchados, como mínimo.

Es importante plantearse en el embarazo y más bien en los primeros dos meses, qué va a pasar económicamente cuando ella, tras los miserablemente escasos cuatro meses de baja por maternidad, se tenga que incorporar a las ergástulas del trabajo asalariado. Es importante vislumbrar, en esa primera etapa del embarazo, qué vías, estrategias y acciones se pueden emprender para alargar, por el bien del hijo y de la madre, esta baja laboral al máximo. Y digo esto por tener clarísimas las consecuencias de la incorporación de las madres a sus trabajos en el cuarto mes de vida de sus hijos (programa de TV3 al respecto, siento que esté en catalán L). Muchas parejas ya hemos renunciado a muchas cuestiones materiales para disponer de tiempo para acompañar a nuestras familias. Y esta renuncia ha tenido implicaciones, pero los regalos que la vida nos da en este acompañamiento de nuestros seres más queridos son inenarrables.

  1. Repetir los patrones de tus padres

El hecho de no haber tenido una buena relación con tu padre/s no implica necesariamente que vayas a repetir el patrón, aunque es fácil que, inconscientemente lo hagas. Por tanto tenemos claro que una preocupación fuerte del hombre puede ser esta, la de repetir lo que aborreces de tu infancia y sobre todo de tu padre (y tu madre) y programar, sin quererlo, a tus hijos con la misma carga innecesaria. Me estoy refiriendo más al padre que a la madre puesto que la disociación masculinidad y feminidad en este punto me resulta imprescindible. Detrás de un gran número de hombres sin masculinidad se encuentran padres ausentes, hombres que no han sido apenas referencia para sus hijos varones e incluso malos ejemplos de vida (humor chirigotero sobre el tema).

Es importante trabajarse con un buen terapeuta para liberar mucha carga del pasado, de nuestros padres. Desde mi punto de vista, mejor si es un hombre, por el mero hecho de que nadie puede conocer mejor a un hombre que otro hombre y con nadie te vas a sentir más cómodo hablando de tus intimidades que con alguien de tu mismo sexo que te entienda sin juzgar. Sé que lo que digo puede resultar chocante para muchos, pero reflexionad sino: ¿por qué motivo se realizan círculos de mujeres y de hombres que no son mixtos? En este trabajo terapéutico previo al parto podrás empezar a disponer de herramientas para desprogramarte de todo ese material que tus hijos no necesitan en sus vidas y por supuesto tu pareja tampoco. Si siempre afirmamos que la paternidad nos cambia imagínate si lo hacemos con ayuda, bien acompañados por un buen terapeuta. Si no tienes la posibilidad de iniciar un buen trabajo terapéutico, un Círculo de Hombres es sin duda una herramienta inicial (no definitiva) a la que acogerte.

  1. Cambios hormonales de ellas: «incomprensibles»

Como hombre, te van a sacar de quicio más de una vez y dos: los cambios de humor y de estado de ánimo, los comportamientos desconsiderados e incluso la violencia propia que a veces genera el baile hormonal. No intentes ENTENDER, no lo intentes. No busques culpables. Acógelo con el máximo respeto y sobre todo intenta no perder tu centro. Cuando te sea necesario, airéate porque ese salir para volver a entrar va a hacer que podáis acogeros mucho mejor y todo vuelva a fluir con normalidad. No vivas el salir para volver a entrar como una huida sino como un mecanismo de protección para toda la familia, algo parecido a un reset informático. “Dos no discuten si uno no quiere”.

Ejercitar la meditación, mindfullness, yoga y/o cualquier práctica que pueda ser de tu interés y te ayuda a REEQUILIBRARTE siempre será muy bienvenida para tu equilibrio emocional, no solo en estos casos de situaciones incomprensibles sino para el embarazo, parto, posparto y la vida en general. La comunicación auténtica siempre es una gran herramienta de la pareja cuando hay mar de fondo.

La formación preparto siempre será tu gran aliada.

Fuentes:

Fathers at Birth de Rose St. John.

http://blogs.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/relacion-padres-hijos/2012/10/18/preguntas-que-se-hacen-los-hombres-ante-su-futura-paternidad-107447/

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Una respuesta a Las preocupaciones del hombre y padre ante el embarazo

  1. Anna dijo:

    Todo bien hasta el “siento que esté en catalán”… Siento que lo sientas. Felicidades por apoyar a los padres, eso sí.

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