Cortando cordones umbilicales antes del parto: ejemplificando -III-

Esta entrada es dura, te aviso, he puesto muchos y buenos ejemplos REALES de cordones (o maromas) que puedes empezar a romper YA.

AUTOINVITACIONES MATERNAS

  1. Tu madre se auto invita a visitaros y la situación te desborda. Déjame aclararte una cosa, hombre: una madre no se presenta en tu casa sin llamar antes por teléfono y preguntar “oye, os va bien si me acerco esta tarde, mañana o este fin de semana…”. Es más, te seré directísimo con lo que te voy a decir: a tu madre la invitas tú, no te llama ella para preguntarte cuándo se pasa a verte. Básicamente por respeto a ti, a tu pareja y a tu hijo, a tu familia, en definitiva. Tenéis una vida que LIDERÁIS vosotros como pareja y decidís lo que hacéis y dejáis de hacer a vuestro antojo y no tenéis que cambiar vuestros planes porque se presente tu madre sin avisar. Hombre, aprende a decir NO. Y a tu madre, también hay que decirle NO aunque hayas llegado a esta vida a través de ella.
  2. Quizá esto te parezca ridículo, pero el verano pasado me encontré de visita en casa de unos amigos y la madre de él estaba allí cuando llegamos, se presentó sin avisar. Llegamos toda mi familia a casa de unos amigos con un hijo de la edad de la mía y una hora antes de llegar nosotros se había presentado la madre de él… manda huevos. Mi reacción fue la de hablar con mi pareja en privado y decirle: “¡qué co-o hace esta tía aquí!” y se quedó con el mismo rostro que yo, no sabía que iba a estar. Al cabo de unos minutos nuestra amiga nos dice: “vaya con la pájara esta, no es la primera vez que lo hace…” en fin, yo como no podría ser de otra manera le di a entender a ella que la responsabilidad de que eso suceda la tenía él y ella me dijo que a él no le parecía mal que se presentara su madre sin avisar. Lo más fuerte de todo es que nos íbamos de picnic y la madre también se vino con nosotros: ¡tela marinera!.
  3. El estado de confusión de él al respecto de su madre era total: no entendía que nosotros hubiéramos ido a visitarlos solo a ellos (sin la madre) y tampoco entendía que no pintaba nada entre nosotros y que si me hubiera avisado antes de que iba a estar su madre, nosotros, mi familia, directamente, no hubiéramos ido, por el simple hecho de que si viene mi madre yo quiero estar por ella y atenderla en condiciones y no tener que dividirme entre mis amigos y mi madre, por respeto a todos.

COMIDAS, CELEBRACIONES, EVENTOS y DEMÁS

  1. Deja de “fichar en la comida del domingo” en casa de tus padres: ve a compartir tiempo de calidad con ellos y a comer cuando te apetezca, no vayas para CUMPLIR, sigue a tu corazón y no a los estereotipos creados sobre lo que se espera de un hijo. No siempre tiene que haber una comida por medio, puedas quedar a otras horas, no siempre te tienen que alimentar, tú sabes hacerlo por ti mismo.
  2. Cuando vayas a comer no llegues a mesa puesta, eso no es de hombres, tío, ¿dónde está tu sentido de la CORRESPONSABILIDAD?: llega 2 horas antes de la comida, cocinad y preparad todo juntos, entre todos y corresponsabilízate de las tareas que se generan con tu presencia: pon la mesa, quítala, friega los platos (pon lavavajillas), etc. No eres un crío. Si no te dejan colaborar avisa de que la próxima vez vendrás a verlos pero no a la hora de comer y cúmplelo. Si tu padre o algún hermano se está tocando las pelotas mientras tú y tu madre estáis en la cocina hazle saber lo que es, un HUEVÓN, díselo con asertividad pero firmeza. A un hombre le fastidia soberanamente que otro hombre le diga lo que es y cómo se comporta desde el respeto, no intentes cambiar a nadie pero no coartes tu masculinidad callándote y escondiendo tus emociones.
  3. Celebraciones (bodas, bautizos, comuniones, etc.): participa en lo que quieras y ten valentía para decir NO cuando así lo creas aunque todos esperan que digas sí, por ejemplo tu madre. Esto te va a causar más de una “charla” en la que deberás entrar y responder como en el punto anterior, con asertividad si merece la pena, pero no olvides que la energía hay que invertirla solo cuando es necesario, no la malgastes.

ACOMPAÑAMIENTO DEL PARTO, y VISITAS durante el PUERPERIO

  1. Tu pareja y tú decidís quiénes estaréis en el parto y si tu madre quiere participar en el parto eres tú quien debe decirle que no va a estar, que es un momento de la pareja y el bebé y lo tiene que respetar (básicamente no pinta nada, vamos).
  2. Las visitas durante el puerperio serán y empezarán el día que tu pareja y tú elijáis de mutuo acuerdo. Ella, tras el nacimiento, estará cansada y tú eres el guardián de la casa. Te tocará, por teléfono, decir que NO hasta el día que hayáis escogido como “primer día de visitas familiares”. Normalmente la familia propia y política no suele entender esto y toca emplear de nuevo buenas dosis de asertividad.

DECISIONES ACERCA DE TU FAMILIA

  1. Tu hijo tiene un padre y una madre y sois vosotros los que decidís (acertando y equivocándoos) sobre lo que le conviene o no a tu hijo. El modelo de crianza que habéis escogido tu pareja y tú y lleváis a cabo no lo puede cuestionar tu madre. Hazle saber que no toleras intromisiones al respecto por parte de nadie y que tú pedirás consejo cuando quieras y a quien quieras. Pero los consejos nunca son bien recibidos si no son solicitados.

FALTAS DE RESPETO DE TU MADRE HACIA TU MUJER

  1. Cuando compartáis tiempo tu madre, tu pareja y tú (con más gente o no) habrá tres planetas en tu cosmos: uno habitado por tu pareja y tú, otro habitado por tu pareja y tu madre y otro habitado por tu madre y tú. Estarán girando en la misma órbita pero hay uno que no lo ves, ya sabes cuál, ¿verdad? El de tu madre y tu pareja. Las sutilezas que se pueden dar entre ellas escapan a tu linaje masculino puesto que los hombres vamos por delante, de frente y todo lo que no es así nos cuesta, somos más YANG que YIN. La peor enemiga de una mujer ya sabes quién es, ¿verdad?.
  2. En el momento en que detectes la más mínima falta de respeto por parte de tu madre hacia tu pareja tendrás que actuar de una manera muy directa y te pongo un ejemplo:
    1. Mamá puedes venir un momento” y te la llevas a un espacio en el que estéis solos y allí le explicas que no toleras ni una falta de respeto hacia tu pareja y madre de tu hijo entre otras muchas cosas porque esa es tu familia ahora, la familia que acabáis de formar y en la que sobran intromisiones malintencionadas de terceras personas, que tú eres el guardián de tu familia y que no necesitas a nadie para salvaguardar el bienestar de tu pareja e hijo y que si las cosas siguen así, con puyitas, hay alguien que “aunque te ha dado la vida” (que diría tu madre) sobra en esa película si acoge un papel que no está contemplado en esa escena, que los actores tienen ya un guión y ella no se ciñe al papel esperado
    2. Si normalmente habláis una vez por semana, haz que sean 15 días para que tenga tiempo para pensar sobre lo que ha pasado y te vea firme en tu papel de padre y pareja que no va a respetar a quien no os respete
    3. Si esto te parece fuerte, hombre, revísate muy bien el apego emocional hacia tu madre

ORDEN DE PREFERENCIAS AFECTIVAS: 1º tu pareja y vuestro hijo y 2º tu madre

9.- Si prefieres antes a tu madre que a tu pareja tienes un serio problema, hombre. Motivos:

a)      ¿Qué haces conviviendo con tu pareja?, deja a tu pareja y vete a vivir con tu madre

b)      ¿Qué clase de hombre eres para tu pareja? Plantéatelo seriamente.

c)       No se trata de “contentar” a ambas o primero a una y luego a otra. Hombre, tú no has venido a este mundo a “contentar”. Tú tienes que vivir tu vida con tu familia recién creada a partir del nacimiento/la gestación de tu hijo y sois ambos los que emprendéis, tomáis decisiones en pareja, con equidad, sinceridad y equilibrio. Todo lo demás sobra.

TIENES UN MIEDO TERRIBLE: se ha apoderado de ti

10.- Te ves sobrepasado por una situación que se te ha ido de las manos: el cordón umbilical que no supiste cortar al final de la adolescencia, ahora mismo, en el momento en el que estás con tu recién formada familia, se ha convertido en una maroma de barco, gruesa y bien entretejida que te parece imposible de romper. Pues para acabar te diré tres cosas, hombre:

a) O cortas tú esa maroma, o la cortará tu mujer dejándote más tarde o más temprano. El ejemplo que va a vivir tu hijo de ti será el de un hombre con MIEDO, entre otras muchas cosas.

b) Las maromas también se pueden romper: no te pienses que porque ese apego emocional desbordado que sientes hacia tu madre sea ENORME no se puede romper. Te equivocas: ya lo creo que se puede romper. Tu masculinidad crecerá sobre manera cuando lo hagas. Y lo puedes hacer ya, hoy.

c) Con el miedo puedes hacer muchas cosas, está claro. Pero hay una muy inteligente que es sentirlo y no dejarte llevar por él. Cuando tengas que decir NO o HASTA AQUÍ, dilo, aunque tiembles, se te quiebre la voz al decirlo, te tiemblen las piernas y te hayas tirado toda la noche sin dormir pensado que al día siguiente tienes que decirle NO a tu madre. La valentía también se nutre de heroicidades pequeñas, no solo de las grandes proezas. Una característica incuestionable de la masculinidad que hemos de perseguir todos los hombres es la VALENTÍA, no lo olvides. Te fortalecerás mucho.

 

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