Cortando cordones umbilicales antes del parto -I-

Cuando tenía 19 años una chica me empezó a hablar de la importancia de ir cortando el cordón umbilical con mi madre. ¿Qué es esto?. Pues consiste en cortar el apego emocional (insano en forma de dependencia) con tu madre, algo absolutamente IMPRESCINDIBLE para iniciarte como HOMBRE y/o dejar de ser un chico o un joven y “nadar” libre.

En los buscadores lo encontrarás como “mamitis”, pero este término para mí no expresa ni de lejos lo que quiere decir realmente “cortar el cordón umbilical” -para convertirte en hombre-. Analizándolo en término de septenios:

  • el primer cordón lo cortaría tu padre cuando acabas de nacer y te separas del cuerpo físico de tu madre, aunque la fusión madre-hijo durará hasta la adolescencia (y tiene que ser así para que te desarrolles con apego emocional y puedas ser un hombre sano y equilibrado)
  • el segundo (esto que digo es un atrevimiento enorme, pero me la juego) se corta con el final de la lactancia y la acción es llevada a cabo por la madre, el bebé o los dos a la vez
  • el tercero se corta al final del primer septenio ( hacia los 7 años) y el síntoma es la aparición de la dentición definitiva
  • el cuarto al final del segundo septenio (hacia los 14 años) cuando la adolescencia pasa arrebatadora por encima de la pubertad
  • y el quinto y último se tiene que haber cortado al final del tercer septenio (hacia los 21 años) sí o sí, puesto que si no se ha hecho tenemos un SERIO PROBLEMA del que hablaré en la siguiente entrada.

Yo, particularmente, corté mi último cordón umbilical con mi madre, el del tercer septenio (sin saberlo y de manera natural), yéndome a trabajar y aprender inglés al extranjero (cuidando un niño, lavando ollas, platos, limpiando una tienda y como camarero en un pueblo y una ciudad de Escocia). Mi padre hizo lo mismo pero en Francia a finales de los 60. Pero tengo que decir en favor de mi madre que ella siempre, pese a su amor incondicional por sus hijos, tuvo claro que tenía que dejarnos volar (fuera del nido) para que pudiéramos crecer en soledad y lo hizo con mucha elegancia y equilibrio y le estoy muy agradecido por ello.

Este tema lo abordo en mi curso de preparación al parto ampliamente en la parte de EMBARAZO, pues cada vez más hablo con mujeres (de cualquier clase y condición) que están sufriendo muy mucho a costa de sus parejas que aún no han cortado el cordón con sus madres. Y es algo que se da mucho más frecuentemente entre hombres que entre mujeres. El varón no acaba de madurar y no da el salto de DESAPEGO de su madre tan necesario para iniciar una masculinidad madura y consciente y dar el paso de niño a hombre.

Me ha gustado mucho esta entrada al respecto, la verdad. En conversaciones mantenidas sobre este tema con mujeres muy conscientes y equilibradas , me doy cuenta de que el cordón, a veces, es tan grueso como una maroma de barco y, o se toman cartas en el asunto por parte de la mujer, con determinación y firmeza, o el hombre permanece atrapado en la gigantesca tela de araña tejida por su enfermiza e inconsciente madre, a veces, sin ella saberlo, madre castradora.

Muy pronto, la segunda parte de esta entrada…

maroma

 

 

 

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